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Ya nos refiramos a la imputabilidad como capacidad o como posibilidad para comprender lo injusto del hecho o actuar conforme a esa comprensión, resulta sorprendente que pueda hablarse de una semiimputabilidad o de una imputabilidad disminuida, pues una capacidad existe o no existe y, exactamente igual, una posibilidad se tiene o no se tiene. En este sentido, debemos decir que en estos casos estamos ante un sujeto imputable, esto es, un sujeto que tenía capacidad de comprender lo injusto del hecho y que tenía la capacidad de actuar conforme a esa comprensión. Nos encontramos, por tanto, ante un sujeto que hubiese podido comprender la antijuridicidad de su conducta o actuar conforme a esa comprensión.

Sin embargo, motivarse por la norma, comprender lo ilícito del hecho o actuar conforme a esa comprensión, puede ser más o menos fácil o difícil y es en este sentido en el que se habla de semiimputabilidad o imputabilidad disminuida.

En las eximentes que acabamos de estudiar la posibilidad de comprender la antijuridicidad de la conducta o de actuar conforme a esa comprensión se vio dificultada de modo relevante por el concreto presupuesto psiquiátrico a que nos refiramos (anomalía o alteración psíquica, intoxicación, síndrome de abstinencia, alteraciones en la percepción). La capacidad del sujeto para conocer la antijuridicidad de su comportamiento o para actuar conforme a esta comprensión estaba considerablemente disminuida, razón por la que no llegó a conocer lo ilícito o no pudo actuar conforme a esa comprensión.

Fue a finales del siglo XIX cuando se comenzaron a admitir estados intermedios entre la enfermedad mental y la cordura, lo que rápidamente se reflejó en los Códigos penales. En nuestro país existía la posibilidad de aplicar en estos casos una eximente incompleta, vía que utilizó nuestra jurisprudencia.

La menor gravedad de la culpabilidad que existe en estos casos, puede tenerse en cuenta de varias formas en nuestro Código penal:

  1. Aplicando una eximente incompleta: se trataría de los supuestos en que concurren los elementos esenciales de la eximente respectiva, faltando los inesenciales. Producen una importante atenuación de la pena —art. 68 CP—.
  2. Aplicando circunstancias atenuantes específicas: en este caso la del número 2 del artículo 21 CP.

Nuestra doctrina, señala, además, un tercer nivel de graduación en la gravedad de la culpabilidad por afección a la imputabilidad: la aplicación de una atenuante analógica a cualquiera de los dos factores mencionados, conforme al artículo 21.7 CP.

A. CAUSAS DE INIMPUTABILIDAD INCOMPLETAS

La aplicación de una causa de inimputabilidad como eximente incompleta se encuentra regulada en el articulo 21.1 CP, al igual que las demás eximentes incompletas.

Dado que la única especialidad existente en este momento es que las causas de inimputabilidad incompletas, esto es, la semiimputabilidad o la imputabilidad disminuida, afecta a la magnitud de la culpabilidad —y no a la gravedad de lo injusto—, las reflexiones generales que se hicieron en la lección 19 son válidas y nos remitimos a las mismas.

Baste recordar, por tanto, que la aplicación de una eximente incompleta requiere la concurrencia de los elementos esenciales, pudiendo faltar uno o varios de las inesenciales, y que su régimen penológico viene establecido en el artículo 68 CP.

A.1. Eximente incompleta de anomalía o alteración psíquica

Los elementos esenciales —que deben concurrir, por tanto— son la presencia de una anomalía o una alteración psíquica que afecte a la posibilidad del sujeto de comprender lo ilícito de su conducta o de actuar conforme a esa comprensión. Además, en los trastornos mentales transitorios se exige también que el mismo no haya sido provocado voluntariamente por el sujeto con el propósito de cometer el delito o habiendo previsto o debido prever su comisión. La concurrencia de los presupuestos de la actio líbera in causa impide apreciar una eximente completa o incompleta.

La jurisprudencia exige, además, que haya una disminución considerada de la capacidad de comprender el carácter ilícito de la conducta o de actuar conforme a dicha comprensión. Si la afección no es significativa recurre a la aplicación de una atenuante por analogía o la considera irrelevante, dependiendo del grado de afección.

A.2. Eximente incompleta de intoxicación

Como elementos esenciales deben considerarse la presencia de una intoxicación por las sustancias ya vistas (alcohol, drogas tóxicas, estupefacientes, sustancias psicotrópicas u otras que produzcan efectos análogos) que repercuta en el sujeto, afectando a la posibilidadde comprender el carácter ilícito del comportamiento o de actuar conforme a ese conocimiento.

Jurisprudencia y doctrina exigen una disminución considerable de cualquiera de las dos capacidades o, dicho de otra forma, que la posibilidad de comprender el carácter ilícito de la conducta o de actuar conforme a esa comprensión se vea significativamente afectada. En los casos en que la afección es menor, se acude a una atenuante por analogía.

A.3. Eximente incompleta de síndrome de abstinencia

Elementos esenciales serán la presencia de un síndrome de abstinencia que repercuta en la posibilidad del sujeto de conocer lo ilícito o actuar de acuerdo con este conocimiento.

Una vez más se añade, doctrinal y jurisprudencialmente, la exigencia de que haya una afección significativa, una considerable disminución de las capacidades del sujeto. En otro caso debe acudirse a la atenuante por analogía. El Tribunal Supremo nunca la ha apreciado como eximente completa.

A.4. Eximente incompleta de alteraciones en la percepción

Como elementos esenciales debemos comprender las alteraciones en la percepción desde el nacimiento o desde la infancia que hayan producido una alteración de la conciencia de la realidad. La alteración de la conciencia de la realidad no necesita ser grave —caso en que deberíamos acudir a la eximente completa—, pero sí de una cierta entidad, para que pueda dificultar de forma sustancial el conocimiento de la antijuridicidad o la actuación según ese conocimiento. En casos de alteración menor de la conciencia de la realidad podría acudirse a una atenuante por analogía.

B. GRAVE ADICCIÓN A SUSTANCIAS PSICOACTIVAS

La circunstancia prevista en el nº 2 art. 21.2 CP es una novedad introducida por el Código penal de 1995. Estamos ante una circunstancia que afecta a la valoración de la culpabilidad por medio de la imputabilidad. No basta con que el autor del delito sea adicto a sustancias psicoactivas, sino que su grave adicción debe ser, además, «la causa» del delito, de forma que debe existir una relación entre la adicción y la comisión del delito. Como señala nuestra doctrina, se produce una afección de la capacidad del sujeto para comprender lo ilícito de la conducta y, sobre todo, para actuar conforme a esa comprensión.

Esta atenuante puede explicarse también en términos psiquiátrico-psicológicos: exige un presupuesto psiquiátrico (grave adicción) con surepercusión psicológica (afectando a la capacidad para comprender lo ilícito de la conducta o actuar conforme a esa comprensión, causa el delito).

Por adicción (síndrome de dependencia) debemos entender un conjunto de fenómenos comportamentales, cognitivos y fisiológicos que se desarrollan tras el consumo de una sustancia y que, típicamente, incluye el deseo intenso de consumir la droga; dificultades para controlar el consumo; persistencia en el consumo a pesar de las consecuencias dañinas; mayor prioridad dada al consumo que a otras actividades y obligaciones, aumento de la tolerancia y, a veces, un cuadro de abstinencia física.

Se exige la presencia de tres o más síntomas durante un mes o su persistencia repetida y reiteradas veces en un período de 12 meses.

Las sustancias que producen la dependencia deben ser las que menciona el artículo 20.2 CP, esto es, alcohol, drogas tóxicas, estupefacientes, psicotrópicos u otras de efectos análogos.

Como acertadamente se ha señalado (DÍEZ RIPOLLÉS), no hay que confundir la adicción con otros conceptos como el abuso de sustancias psicoactivas, la intoxicación por sustancias psicoactivas o el síndrome de abstinencia.

Exige el Código que la adicción sea grave, de manera que habrá que exigir la presencia de un gran número de síntomas o una importante repercusión en la vida social e interpersonal del sujeto dependiente.

Se trata de una atenuante con un contenido diferente a la eximente de intoxicación o a la de síndrome de abstinencia, pues el síndrome de dependencia es un trastorno distinto. Ello no impide, sin embargo, que la atenuación se realice por su influencia en la imputabilidad del sujeto, en cuanto dificulta la comprensión de lo ilícito o, especialmente, dificulta la actuación conforme a dicha comprensión.

Se podrá aplicar una atenuante por analogía en supuestos en que la adicción no sea grave.

C. ATENUANTES POR ANALOGÍA QUE SUPONEN UNA MENOR GRAVEDAD DE LA CULPABILIDAD RELACIONADAS CON LA IMPUTABILIDAD DEL SUJETO

El artículo 21.7 CP permite, como ya vimos, la aplicación de atenuantes por analogía a las recogidas en los seis primeros números del artículo 21 CP.

De acuerdo con la regulación del Código penal podremos acudir a las mismas en los siguientes supuestos:

C.1. Atenuantes por analogía a las causas de inimputabilidad incompletas

Existe la posibilidad de aplicar atenuantes que supongan una menor gravedad de la culpabilidad por analogía con las causas de inimputabilidad incompletas que recoge el artículo 21.1 CP.

También en este caso son válidas las reflexiones efectuadas en la lección 19, a la que remitimos nuevamente.

Como hemos visto, la doctrina está de acuerdo en considerarla un tercer nivel de graduación de la imputabilidad, junto a las eximentes completas e incompletas. Así, esta circunstancia análoga a las causas de inimputabilidad incompletas se aplicaría, especialmente, en los supuestos en que se sufre una alteración o anomalía psíquica, una intoxicación o síndrome de abstinencia o unas alteraciones en la percepción que influyen, aunque de forma no significativa, en la capacidad del sujeto de comprender el carácter ilícito de su conducta o de actuar conforme a dicha comprensión. Las posibilidades del sujeto de comprender lo ilícito de su conducta o de actuar conforme a dicha comprensión, aunque no sea de un modo sustancial, se han visto menoscabadas.

C.2. Atenuantes por analogía a la atenuante de grave adicción a sustancias psicoactivas

Como hemos visto, existirá la posibilidad de acudir a esta atenuante cuando nos encontremos ante supuestos de dependencia que no alcancen el nivel de gravedad exigido, sino que se mantenga en niveles moderados o leves.