El principio interpretatio contra proferentem, también denominado interpretatio contra stipulatorem, establece que cuando no es posible hacer una interpretación literal de un contrato por causa de cláusulas oscuras, ambiguas o contradictorias, la interpretación no deberá beneficiar a la parte que redactó esas cláusulas ocasionando la oscuridad.

Este principio está recogido en el artículo 1.288 del Código Civil y en el artículo 6.2 de la Ley de Condiciones Generales de la Contratación.

La jurisprudencia recurre a una interpretación progresista y finalista del artículo 1.288 del Código Civil con vistas a proteger a los ciudadanos frente a los poderes económicos que preparan y redactan las Condiciones Generales de Contratación. El TS exige dos requisitos para dar lugar a la interpretación contra proferentem:

  • que el clausulado haya sido redactado unilateralmente por el predisponente; y
  • que sea inherente a la cláusula una oscuridad material claramente favorable al predisponente.