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Cláusulas obligatorias

El cheque es un título formal, de ahí que la consideración del documento como tal requiere que se cumplan los requisitos de forma exigidos en el art. 106 LCCh, a saber:

1. La denominación de cheque inserta en el texto mismo del título expresada en el idioma empleado para la redacción de dicho título . Este requisito tiene la finalidad de diferenciar al cheque de otras órdenes de pago, aunque existe jurisprudencia que ha admitido -discutiblemente- la admisión como tal de títulos que no contenían dicha mención (STS de 19 de octubre de 1997).

2. El mandato puro y simple de pagar una suma determinada en pesetas o en moneda extranjera convertible admitida a cotización oficial . De este modo, el cheque se configura como una orden de pago que no puede estar sometida a término o condición alguna. Se ha de indicar en el documento la cantidad de dinero en que consiste la orden de pago, debiendo estar claramente determinada. Dado que se trata de un documento que nace vencido, no se admite la cláusula de intereses en el cheque, que se reputará por no escrita (art. 113 LCCh). Ya que, a diferencia de la letra de cambio, no existe un modelo oficial de cheque que deba ser utilizado imperativamente, -y al no estar mencionado este requisito expresamente- no se exige que la cuantía del pago venga indicada en dos ocasiones (una con letras y otra en guarismos), por lo que será válido el cheque que sólo indique en una ocasión el importe, haya sido éste señalado mediante la utilización de palabras o cifras. No obstante, el art. 115 LCCh reproduce una regla similar a la que contenía para el pagaré y la letra de cambio en lo que respecta a los posibles conflictos que pudieran surgir en caso de no coincidencia de dos indicaciones de la cuantía: así, se preferirá la letra sobre la indicación en números, y cuando el importe esté escrito varias veces por cuantía diferente ya sea en letra, ya sea en números, se reputará válido por la cantidad menor.

3. El nombre del que debe pagar, denominado librado, que necesariamente ha de ser un Banco. El librado ha de ser necesariamente un banco o entidad de crédito (arts. 108 y 114 LCCh), de modo que si falta este requisito, la orden de pago no conformará un cheque, por lo que, pese a poder ser utilizado como un documento probatorio de la relación jurídica de crédito que en él se hace constar, no se someterá a su régimen jurídico.

4. El lugar de pago . En caso de no indicarse, se considerará por tal el lugar designado junto al nombre del librado y si se designasen varios lugares, el cheque será pagadero en el primer lugar que se mencione. A falta de estas indicaciones o de cualquier otra, el cheque deberá pagarse en el lugar que ha sido emitido, y si en él no tiene el librado ningún establecimiento, en el lugar donde el librado tenga el establecimiento principal (art. 107.a y b. LCCh). Lo normal, sin embargo, es que el cheque se domicilie en una cuenta corriente, de modo que se emita para que se pague en el domicilio del librado, que será una entidad bancaria (art. 114 LCCh).

5. La fecha y el lugar de emisión del cheque . La falta de mención del lugar de emisión hará que se considere suscrito en el lugar que se indique al lado del nombre del librador. En cambio, más relevancia tiene la indicación de la fecha de libramiento, puesto que despliega sus efectos a la hora de computar el plazo de presentación del cheque al pago (arts. 134 y 135 LCCh) En caso de falta de alguno de estos requisitos -salvo que la omisión pueda ser suplida según las normas del art. 107-, hará que el documento no merezca la consideración de cheque.

La LCCh repite para el cheque en los arts. 116 y 117 las menciones de los artículos 8, 9 y 10, por lo que respecta a la existencia de firmas de personas incapaces para obligarse, personas imaginarias o de firmas falsas, así como admitiendo la posibilidad de firma por poder. A ello hay que añadir para el cheque la consideración del artículo 156, que considera que el daño derivado del pago de un cheque falso o falsificado será imputado al librado, salvo que se aprecie negligencia o culpa de parte del librador en la custodia del talonario. Como ha considerado la jurisprudencia (STS de 17 de marzo de 2000), se trata de una responsabilidad profesional a cargo de la entidad que presuntamente resultaría beneficiaria del tráfico de estos títulos.

Cláusulas potestativas

Junto a estas menciones obligatorias se podrán indicar, como cláusulas facultativas, cualesquiera otras menciones que sean lícitas y no resulten contrarias a la estructura y funcionamiento del cheque (como se deduce del art. 107.II LCCh). Así, el cheque puede contener determinadas menciones en atención a los intereses particulares de los intervinientes. Por ejemplo, son relativamente habituales las menciones «certificación» o «visado» (art. 110), las cláusulas «sin gastos» (art. 147), «para abonar en cuenta» (art. 145), «y compañía», «no a la orden» (art. 111), «con protesto» (art. 147), «sin mi responsabilidad» (art. 124), «gestión de cobranza» (art. 129), etc.

En virtud de la incorporación de algunas de estas cláusulas surgen los que consideraremos tipos especiales de cheque. No serán válidas, por estar expresamente prohibidas, la cláusula de intereses (art. 113) y la de exoneración de garantía por parte del librador (art. 118). Tampoco será válida la cláusula que indique un vencimiento no a la vista (art. 134), o la incorporación de una condición al endoso o a la orden de pago (art. 121). Al igual que cualquier declaración cambiaria, el art. 147.III exige que las cláusulas facultativas que se incorporen al cheque, para su validez, deberán venir firmadas expresamente por persona autorizada para su inserción (requisito de la doble firma).

La confirmación del cheque

Cuando en el libramiento del cheque se inserta, además de la firma del librador, la del banco librado - propiamente, de su representante- estaremos ante un cheque confirmado o certificado. La confirmación o certificación del cheque se usa para realizar pagos cuantiosos a los efectos de garantizar que el cheque será pagado, lo que se consigue a través de la seguridad que ofrece la declaración del banco. Esta confirmación es, por tanto, la declaración del banco de que existen fondos suficientes para atender al contenido de la orden de pago. En muchas ocasiones sin embargo los Bancos para evitar añadir su garantía e incluso provisionarla, ante la solicitud de su confirmación, optan por detraer directamente los fondos del librador y emitir un nuevo cheque contra si mismos.