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A través del cheque el librador ordena al librado que pague al tenedor una determinada cantidad de dinero, éste deberá reclamar de aquél esta prestación en el domicilio de pago indicado en el documento que, normalmente, será una cuenta corriente. El tenedor podrá exigir el pago del cheque en cualquier momento desde que lo reciba, puesto que como título nace vencido: el cheque es pagadero a la vista y cualquier mención en contra se tendrá por no escrita, estando legitimado a exigir su cobro el tomador incluso antes del día indicado como fecha de emisión (art. 134 LCCh).

Presentación y pago del cheque

El tenedor del cheque asume la carga de presentarlo al pago en el lugar designado en el documento, o bien, a una Cámara o sistema de compensación (art. 137 LCCh). El sistema de compensación electrónica introduce, entre otras particularidades, el fenómeno llamado de «truncamiento de documentos» (en nuestro caso, el cheque) que se define como la inmovilización física del documento original por la entidad tomadora -normalmente, la que recibe el cheque del tenedor- y el subsiguiente envío a la librada por procedimientos electrónicos de los llamados «datos representativos» (aunque sería más afortunado considerarlos «menciones relevantes») sobre la base de los cuales el librado atiende o rechaza el pago, pudiendo -en el primer caso-reclamar la entrega del documento original o fotocopia del mismo. El Servicio Nacional de Compensación Electrónica, de quien depende el subsistema de cheques y pagarés, está regulado por una conjunción de normas de carácter bancario que arraigan en el artículo 17 de la Ley 41/1999 y que se regulan en su Reglamento de 9 de marzo de 2007 y la Circular del Banco de España 1/2007, de 26 de enero.

La carga de su presentación al pago ha de ser atendida en los plazos fijados en el art. 135 LCCh. Así, el cheque emitido y pagadero en España deberá ser presentado a su pago en un plazo de quince días; el emitido en el extranjero y pagadero en España, en un plazo de veinte días, si se emitió en Europa y de sesenta, si lo fue fuera de Europa. El cómputo de estos plazos se inicia a partir del día que consta en el cheque como fecha de emisión, pero sin excluirse los días inhábiles. En el caso de que la fecha de vencimiento lo fuese, se entenderá que finaliza el plazo el primer día hábil siguiente (si bien, la normativa emplea la expresión errónea de «se entenderá que el cheque vence el primer día hábil siguiente». El cheque nace vencido en lo que respecta a su exigibilidad, lo que vence - propiamente, se agota- será el plazo).

Sin embargo, en caso de que se sobrepasen estos plazos legales de presentación al pago, no se pierden totalmente los derechos derivados del cheque. Si el cheque no ha sido aún revocado -posibilidad que sólo produce efectos una vez concluido el plazo de presentación- y existen fondos suficientes, el librado podrá atender al pago del cheque, subsanándose la presentación extemporánea (art. 138 LCCh). Vencidos los plazos de presentación sin haberse reclamado el pago o, en su caso, levantado protesto, el tenedor conserva sus derechos contra el librador, que sólo los perderá si después de transcurrido el término de presentación faltase la provisión de fondos en poder del librado por insolvencia de éste (art. 146.II LCCh). En cualquier caso, el endoso posterior a la finalización del plazo de presentación sólo produce los efectos de la cesión ordinaria (art. 130 LCCh), por lo que se podrán oponer al nuevo tenedor del cheque las excepciones personales que se podrían argumentar contra el cedente.

Exigido el pago, el librado está obligado a pagar el cheque en la medida en que tenga fondos a disposición del librador (o crédito en el caso de que se encuentre librado contra una línea de crédito), admitiéndose la posibilidad de pagos parciales cuando la provisión no alcance para cubrir la totalidad del importe del cheque (art. 108.II LCCh), no pudiéndose negar el portador a admitir este pago parcial (art. 140.II), circunstancia que se hará constar en el cheque expidiéndose al librado un recibo por las cantidades percibidas.

La obligación de pago que asume el banco con su mandante no es cambiaria. De este modo, en el caso de que aun habiendo fondos suficientes en la cuenta contra la cual se carga el cheque el banco incumpliera la atención del mismo, el tenedor carecerá de acción cambiaria contra éste, teniendo que dirigirse, en cambio, contra el librador. El librador, por su parte, sí podrá exigir por vía extracambiaria del librado provisto el resarcimiento de los daños que le haya ocasionado la falta de pago, en tanto que éste está incumpliendo parte del contenido del pacto de cheque.

Cuando el librado paga el cheque, extingue todos los derechos que se vinculan al título, pudiendo exigir del tenedor la entrega del cheque, así como un recibí en que se refleje la cantidad recibida. El adecuado cumplimiento del pago por parte del librado exige que éste compruebe la regularidad de la serie de endosos, no estando, sin embargo, obligado a comprobar la autenticidad de la firma de los endosantes. Lógicamente, cuando el cheque sea al portador, tal comprobación de endosos no será necesaria, bastando la posesión para legitimar la titularidad del derecho a exigir el pago. Se presumirá pagado el cheque que después de su vencimiento se encuentre en poder del librado (art. 140.I LCCh).

Revocación del cheque y oposición al pago

Al tratarse de una promesa pura e incondicionada de pago, y considerándose los caracteres de autonomía, literalidad y sustantividad del título, una vez librado el cheque su validez ha de ser mantenida, por lo que no le afectará ni la muerte ni la incapacidad sobrevenida del librador según el art. 139 LCCh. Este tratamiento es consecuente con el carácter del cheque de servir de instrumento de pago y conforma una justificada excepción a la regla general de que la muerte o incapacidad del mandante extingue la relación de mandato. Esta regla, sin embargo, ha de interpretarse en el sentido de considerar la fecha de su emisión efectiva. El cheque se puede librar postdatado, es decir, estableciendo una fecha de libramiento posterior a la real -lo cual, como hemos considerado, no modifica el derecho del tenedor de exigir su pago a la orden, y simplemente tiene la ventaja de ampliar el plazo dentro del cual se puede presentar el cheque a su pago-. En el caso de que la muerte del librador se produzca después de su emisión pero antes de la fecha de libramiento consignada en el título, ha de entenderse igualmente aplicable esta regla.

El art. 138 LCCh regula -de forma poco sistemática- la revocación y oposición al pago del cheque, contemplando diversas hipótesis en las que intervienen distintos sujetos. Su régimen puede sintetizarse en la idea de que el librador puede revocar el cheque por él emitido en cualquier momento, siempre que no se trate de cheques confirmados (art. 110 LCCh). Para que sea válida tal revocación, ha de ser puesta en conocimiento del librado. Sin embargo, el librado sólo está obligado a atender la orden de revocación una vez hayan transcurrido los plazos de presentación del cheque (15 días desde el libramiento; 20 o 60 desde el libramiento fuera de España, art. 135 LCCh). Mientras el cheque sea pagadero, es decir, mientras dure el plazo en que el tenedor lo puede presentar al librado para cobrarlo, éste podrá atender o no su pago, siendo facultativo para el librado dar cumplimiento o no a la instrucción revocatoria. En cualquiera de estos dos casos, no se derivará responsabilidad al librado por su conducta, ni de carácter cambiario ni extracambiario. En el caso de que haga caso el librado a la revocación y niegue el pago, el tenedor del cheque mantiene su posición crediticia: seguirá sin poder ejercitar acción alguna frente al librado y podrá reclamar con toda contundencia frente al librador en vía de regreso según los términos del artículo 146 de la Ley Cambiaria.

Hemos de distinguir de la revocación del cheque simple e inmotivada, los supuestos en que el librador argumenta ante el librado la pérdida o privación ilegal del documento. Ante esta situación, el librado está obligado a atender el requerimiento del librador, absteniéndose de pagar haya o no transcurrido el término de presentación. En estos casos, a diferencia de la revocación ordinaria, si el librado pagara el cheque tendrá que resarcir al librador del perjuicio que sufra, siempre que acredite éste que su oposición al pago se habría podido atender de haberse desplegado la debida diligencia (resulta interesante al respecto la STS de 30 de septiembre de 1985, en tanto que considera un supuesto de responsabilidad del librador).

Los sucesivos tenedores del cheque no están investidos de la facultad de promover la revocación del pago del cheque a los sucesivos tenedores. En caso de que se haya sufrido la pérdida o sustracción del documento, éstos sólo podrán evitar el pago recurriendo al procedimiento de amortización, o solicitando la colaboración del librador.

Falta de pago ordinario y protesto del cheque

El fin natural del cheque es que resulte pagado en el momento de su presentación al librado. No obstante, en el caso de que el librado no atienda el pago del cheque, el legítimo tenedor del mismo podrá ejercitar una serie de acciones para reclamar su pago. Si el librado no paga, el tenedor del cheque podrá exigir su pago en vía de regreso, accionando contra el librador, los endosantes y los demás obligados -el art. 146 de la Ley no hace alusión expresa a los avalistas-.

Para poder ejercitar la acción de regreso contra estos sujetos, el tenedor del cheque deberá probar su falta de pago, impago que se podrá acreditar: a) por protesto notarial; b) por una declaración del librado, fechada y escrita en el cheque, con indicación del día de la presentación; c) por una declaración fechada de una Cámara o sistema de compensación en la que conste que el cheque ha sido presentado en tiempo hábil y no ha sido pagado (art. 146.I). Estas dos últimas formas de acreditación funcionan como declaraciones equivalentes al protesto.

A continuación ese mismo precepto contempla especialmente los derechos del tenedor contra el librador, y dice que se conservan «aunque el cheque no se haya presentado oportunamente o no se haya levantado el protesto o realizado la declaración equivalente». De este modo, el tenedor sólo pierde los derechos que le corresponden frente al librador si después de transcurrido el tiempo para la presentación del cheque, llegara a faltar la provisión de fondos en poder del librado por insolvencia del librador.

De este modo, hay que diferenciar ambas reglas que conviven en el art. 148 LCCh, la que regula la acción de regreso general , ejercitada contra librador, endosantes y demás obligados, y que requiere el levantamiento de protesto notarial o declaración equivalente; y la acción de regreso contra el librador , que no exige, en cambio, tal levantamiento. Esta diferencia se justifica, con toda probabilidad, en la naturaleza cambiaria de la obligación impuesta al librador de realizar y mantener la provisión de fondos en poder del librado; obligación de la que no se exonera por el hecho de que el tenedor haya omitido las cargas que sobre él pesan -presentación al pago dentro del término legal, levantamiento del protesto o declaración equivalente ante el impago-. En cambio, los endosantes y sus avalistas simplemente actúan como garantes del buen fin del documento (art. 124 LCCh), condición de la que pueden abdicar si el tenedor del cheque no ha desplegado la diligencia que se le exige para el cobro del documento.

El protesto o las declaraciones que regula el art. 146 LCCh han de hacerse necesariamente antes de que concluya el plazo de presentación del cheque, pues de lo contrario no se podrá acreditar que cumplió diligentemente la carga de presentarlo al pago dentro de plazo. El art. 147, sin embargo, establece una modificación para cuando se ha presentado al cobro dentro de los últimos ocho días de plazo, en cuyo caso, el protesto o declaración equivalente podrá hacerse en los ocho días hábiles siguientes a la presentación. La presentación y el protesto del cheque se deberán hacer en días hábiles, considerándose inhábiles o festivos los no laborables para el personal de las entidades de crédito (art. 160 LCCh).

Por disposición del art. 147.II, son aplicables al cheque las disposiciones de los arts. 51 a 56 sobre protesto de la letra, deber de comunicación y cláusula «sin gastos» o «sin protesto».

Pago extraordinario del cheque y acciones que lo protegen

A diferencia de la letra de cambio y el pagaré, el cheque no puede generar acción directa contra el librado, puesto que éste no se obliga a un pago, sino a atender un mandato del librador siempre que disponga de fondos para ello y por no existir aceptación de la deuda de parte de éste (art. 109 LCCh).

Por tanto, el cheque no conoce más pago extraordinario que el que se lleve a cabo en vía de regreso por el librador, los endosantes o los avalistas de uno y otros. Así, el librado no se incluye en el espectro de deudores cambiarios: la obligación que asume de realizar el pago habiendo fondos disponibles no nace del propio cheque, sino del pacto de cheque (relación contractual) estipulado con el librador. Se trata ésta de una relación contractual productora de efectos exclusivamente inter partes y no con respecto a los tenedores y demás sujetos del cheque.

El tenedor podrá hacer uso de la acción causal contra el librador (en el caso de entrega directa) o el que le transmitió el cheque (en el caso de endoso), ya que el art. 1170 CC establece que la entrega de documentos mercantiles sólo producirá los efectos del pago cuando hubiesen sido realizados, o cuando por culpa del acreedor se hubiesen perjudicado.

Por lo que respecta a las acciones cambiarias, el tenedor del cheque no pagado sólo dispondrá de la acción de regreso contra el librador, los endosantes y los avalistas y, en su caso, la acción de enriquecimiento.

a) La acción de regreso puede ser ejercitada extrajudicialmente o bien haciendo recurso al auxilio judicial a través del procedimiento cambiario. A estos efectos resultarán de aplicación -por remisión del art. 153 LCCh- los arts. 66 a 68, que disciplinan la acción judicial de regreso para la letra de cambio y el pagaré. Del mismo modo, el tenedor podrá proceder contra todos los obligados solidarios de forma individual o conjunta, sin que deba respetar el orden en que se hayan obligado. Es necesario, sin embargo, cumplir el requisito de haber protestado el cheque impagado o haber hecho constar en él declaración sustitutiva -salvo en el caso de que la acción de regreso se dirija contra el librador, supuesto que está exento de tal premisa, ex art. 146.II LCCh).

A través de esta acción el tenedor que no haya podido cobrar el cheque podrá reclamar su importe, junto a los intereses y los gastos (de protesto, comunicaciones, etc.), según el art. 150 LCCh. Además, en el caso de que el cheque haya sido emitido sin provisión de fondos, podrá exigir el pago de un 10% de su importe (art. 149), para lo cual se exige el doble requisito de probar la falta de provisión de fondos y que se esté reclamando al librador, pues los demás posibles obligados en vía de regreso -es decir, los endosantes y sus avalistas- no son responsables de este incumplimiento del librador. El pagador podrá exigir la entrega del cheque con el protesto, en su caso, y una cuenta con el recibí. Si el pago ha sido realizado por un endosante, podrá tachar su endoso y el de los endosantes subsiguientes, pudiendo exigir el pago del documento a los demás obligados en vía de regreso.

b) La acción de enriquecimiento . El art. 153.2 LCCh realiza una remisión al art. 65 por lo que respecta a su disciplina, siéndoles de aplicación las normas que consideramos para el pagaré.

Prescripción

La prescripción de las acciones para exigir el pago del cheque se disciplina en los art. 157 y 158 LCCh, que establecen un plazo general de prescripción de seis meses. Sin embargo, el dies a quo de tal prescripción será distinto, considerándose:

  1. el día de conclusión del plazo de presentación al cobro, para las acciones de regreso que tuviera el tenedor contra endosantes, librador y demás obligados.
  2. el día en que el obligado ha reembolsado el cheque o se ha ejercitado una acción contra él para la reclamación entre los diversos obligados al pago de un cheque.

La prescripción podrá, igualmente, interrumpirse según las reglas generales del art. 1973 CC, surtiendo efecto sólo contra aquel respecto del cual se haya efectuado el acto que la interrumpa.

Cheque falso, cheque sin fondos, extravío, sustracción y destrucción del cheque

El art. 156 LCCh hace referencia al supuesto de cheque falso o falsificado, considerando quién ha de soportar el daño que de la circulación del mismo se derive. Así, considera el precepto que el daño será imputable al librado como regla general, a no ser que el librador haya sido negligente en la custodia del talonario de cheques o haya procedido con culpa. El rótulo del capítulo diferencia entre cheque falso, que sería aquel en que está insertada una firma falsa del librador; y el cheque falsificado, que es aquel que, habiendo sido emitido correctamente, ha sufrido alguna alteración de contenido -fundamentalmente por lo que se refiere a la declaración del emisor-.

Resultarán igualmente aplicables las consideraciones del art. 93 LCCh por lo que respecta a las alteraciones inconsentidas del texto del documento.

Por lo que respecta al libramiento de un cheque para el que no se han provisto fondos suficientes, nos remitimos a las consideraciones que hicimos sobre la mayor responsabilidad regulada en el art. 108 LCCh, así como su posible consideración penal como delito de estafa.

Los arts. 154 y 155 LCCh regulan los casos de extravío, sustracción o destrucción del cheque. Ante tales eventualidades, el tenedor que se vea desposeído del título podrá acudir al juez para conseguir con ello evitar que se pague a un tercero no legitimado. De este modo, se procederá a su amortización y al reconocimiento de su titularidad. El procedimiento de amortización del cheque adopta las mismas formas que el empleado para la letra de cambio y el pagaré, por lo que el art. 155 se remite a los arts. 85 a 87 LCCh.