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Concepto

El endoso implica una declaración pura y simple que el actual tenedor del título (llamado a estos efectos endosante ) inserta y firma en el documento, por la cual legitima a otra persona (denominada endosatario ) para ejercer los derechos que se incorporan al documento. La inserción de tal negocio «en el dorso» del título dio nombre al «endoso». Se trata de la forma ordinaria por la que se transmiten los títulos «a la orden» -y, entre ellos, el pagaré-, permitiendo a su titular hacer circular el crédito que incorpora el documento. De este modo, el firmante emite el pagaré y lo transmite al beneficiario; éste, podrá optar por esperar a que llegue el momento de su vencimiento para exigir el cobro del crédito que se ha documentado, o bien, podrá optar por hacer circular el documento antes de que sea cobrable, mediante su transmisión -su endoso- a cualquier otro sujeto, que resultará desde ese momento legitimado a exigir su pago cuando el crédito cartáceo venza.

Por su propia naturaleza, los títulos de crédito o de pago -como son el pagaré, el cheque y la letra de cambio- están destinados a servir de instrumentos en el tráfico jurídico. Así, el art. 14 LCCh establece que son endosables incluso los pagarés que no estén librados expresamente a la orden. Como se ha afirmado anteriormente, el pagaré puede ser emitido nominativamente o a la orden; pues bien, su endoso será posible en cualquiera de estos dos casos, siempre y cuando no se contenga de forma expresa la mención de que no puede ser endosado, haciendo constar en su texto la cláusula «no a la orden» o una expresión equivalente (art. 14.II LCCh). En tal caso, quedaría prohibida la transmisión del pagaré mediante endoso, pero manteniéndose siempre la posibilidad de transmitir el crédito mediante su cesión ordinaria (sometida, por tanto, a las normas del CC, arts. 1526 y ss.).

El cesionario podrá ser cualquier persona, aunque haya sido ya previamente titular del pagaré (sea beneficiario o se le haya endosado anteriormente a este endoso en cuestión) y, a su vez, podrá endosar de nuevo el pagaré. Podría considerarse el supuesto de que el pagaré sea endosado al propio firmante. Lógicamente tal opción es posible, en el sentido que el título pasaría de manos de un endosatario a las de su propio emisor; pero se puede entender que, por sí misma, esa transmisión deja en cierta medida sin efectos el pagaré (yo no me puedo prometer a mí mismo que me pagaré en un futuro una determinada cantidad de dinero, pues entraría en juego la confusión como medio de extinción de las obligaciones ex art. 1192 CC). Así, mientras permanezca en las manos del firmante, el pagaré quedará sin efectos, pero este firmante lo podrá volver a endosar nuevamente, volviendo a quedar obligado al pago del título frente a ulteriores tenedores.

Función económica del endoso

El endoso cumple la función económica básica de permitir la circulación del título, de modo tal que el beneficiario pueda obtener liquidez de la posesión del documento sin tener que esperar a su vencimiento. Evidentemente esta finalidad se puede conseguir igualmente a través de la cesión ordinaria de cualquier crédito. No obstante, la transmisión cambiaria del pagaré se muestra más ventajosa con respecto a las normas de la cesión. Así, se desvincula del régimen de la cesión ordinaria, que liga su eficacia frente a terceros al hecho de que esta transmisión conste en documentos públicos, así como la necesidad de poner en conocimiento del deudor el negocio realizado, limitan la garantía del cedente y no desvinculan al crédito de su pasado -que continúa pudiéndose ver afectado por las excepciones personales que el deudor pudiera esgrimir contra el acreedor originario-.

Frente a ello, el endoso permite la consecución de la nota de autonomía de los títulos-valores, pues permite la transmisión del pagaré y de los derechos que incorpora simplemente con la entrega del título cumpliendo los requisitos que legalmente se establezcan. Con ello se consigue que el título y los derechos que incorpora puedan transmitirse sin que haya necesidad siquiera de poner la transmisión en conocimiento del deudor. Al mismo tiempo, la transmisión permite mantener el pagaré desligado de la relación subyacente extracambiaria, de modo tal que el deudor originario (firmante) no podrá oponer al endosatario ninguna excepción personal que tuviera contra el beneficiario sobre la base de 30la relación causal (art. 20 LCCh). El crédito que se transmite por el endoso es el literal incorporado al pagaré, que dota al adquirente de una posición autónoma e independiente de la ocupada por los anteriores acreedores.

Sin embargo, no todos los endosos están llamados a cumplir la función económica de la transmisión del título y los derechos que incorpora. La LCCh admite la posibilidad de realizar endosos «en garantía» o «en prenda» (art. 22 LCCh) de modo tal que su transmisión no tiene el efecto de transmitir su propiedad, sino que en tales casos el endoso sólo valdrá como comisión de cobranza. Del mismo modo, se admite también para legitimar la actuación de un sujeto como mandatario del endosatario; así, el art. 21 regula el endoso como «valor al cobro», «para cobranza» o «por poder», a través del cual se legitima al tenedor a ejercer los derechos derivados del pagaré, pero sin poder endosarlo más que en comisión de cobranza.

En último término, aunque no por ello con menos transcendencia, la realización de endosos sucesivos produce el efecto de aumentar las garantías de cobro del pagaré de las que dispondrá el último tenedor del documento, ya que cada uno de los endosantes, en tanto que firmantes del título garantizan -salvo cláusula en contrario- al pago frente a los tenedores posteriores (art. 18.I LCCh).

Requisitos

Para que se repute válido el endoso es necesario que éste cumpla una serie de premisas de fondo y de forma. Por lo que respecta a sus requisitos de fondo, el endoso ha de implicar una declaración pura y simple de la transmisión del pagaré (art. 15.I LCCh), de modo tal que cualquier condición a la que se subordine el endoso se considerará como no escrita. Del mismo modo, el endoso debe ser total (art. 15.I y II LCCh), en el sentido de que un endoso parcial, esto es, por parte de la cuantía reflejada en el documento, sería nulo y no produciría la transmisión del documento.

Para la validez del endoso se han de cumplir además una serie de requisitos formales. Como trámite por el cual se produce la transmisión del pagaré, el endoso ha de comportar la incorporación de una cláusula escrita al documento del pagaré y, al mismo tiempo, venir acompañado de la entrega material o tradición del título. Por lo que respecta a la escritura, se ha de insertar en el documento del pagaré una cláusula en la que se indique tal transmisión. En la letra de cambio el endoso se materializa en el reverso del formato oficial (de hecho, el término endoso procede de la expresión «en dorso»), pero al no estar sujeto el pagaré a ningún modelo oficial, su inclusión se puede producir en cualquier lugar del documento (o, incluso en sus suplementos -opción válida también para la letra de cambio-, art. 16.I LCCh), siempre que conste de forma clara su contenido, su efecto y -en su caso- la identificación de las partes.

El modelo oficial de letra de cambio incorpora en su reverso un módulo en el que se puede hacer constar el endoso, en el que se indica «Páguese a... con domicilio en... » a lo que se añade la datación de la cláusula y la identificación del endosante. Al no estar sometido el pagaré a formato oficial, cualquier expresión equivalente sería admisible siempre y cuando exprese de forma indubitada la voluntad de transmitir de forma total, pura y simple el pagaré. De hecho, el modelo de pagaré normalizado aprobado por el Consejo Superior Bancario el 30 de junio de 1986, recomendaba la inserción del endoso en el reverso con idéntica dicción, a la que, además, se añade un espacio reservado para la posible inserción de cláusulas. En el caso de que se desease hacer circular más el título insertando sucesivos endosos, éstos se podrán hacer constar en cualquier lugar del documento -preferiblemente en el reverso-, así como incorporarlos al pagaré a través de suplementos a éste.

Aunque ni en el formato oficial de letra de cambio ni en el modelo de pagaré normalizado del Consejo Superior Bancario se indique la necesidad de su incorporación -como sí se hace, en cambio, para el libramiento o la aceptación de la letra de cambio-, la única mención estrictamente obligatoria y necesaria para el endoso del título es la firma del endosante insertada en el reverso del documento. De este modo, la simple firma sin más indicación por parte del tenedor del título inserta en el reverso de éste tendrá la validez de endoso realizado al portador. Así, el art. 16 LCCh considera que será endoso en blanco el que no designe al endosatario o consista simplemente en la firma del endosante; en este último caso, para que el endoso sea válido la firma deberá ser trazada en el dorso del título.

La identificación del endosatario, en cambio, no es totalmente obligatoria, encontrándonos en este caso ante un endoso en blanco. En tales supuestos, el tenedor del pagaré podrá completar el endoso en blanco con su nombre o el de otra persona (art. 17.II.1 en relación con el 12 LCCh), endosar el pagaré nuevamente en blanco o hacerlo designando un endosatario determinado o entregar el pagaré a un tercero, sin completar el endoso en blanco y sin endosarlo.

Finalmente, para completar el endoso será necesaria la entrega o traditio del pagaré (STS de 1 de marzo de 1989). Sólo en el momento que se ha producido su entrega al endosatario el endoso produce efectos, de modo que hasta que tiene lugar esta traslación material de la posesión, la incorporación literaria al documento no produce efectos jurídicos, pudiendo ser cancelada por el endosante (que aún es tenedor) sin responsabilidad cambiaria alguna. Finalmente, hemos de destacar que los endosos tachados se considerarán como no escritos (art. 19.1 LCCh).

Efectos del endoso

Los arts. 17 a 20 LCCh regulan los efectos del endoso. Éstos pueden ser concretados en tres: traslativo, legitimatorio y de garantía.

a) El efecto traslativo, considerado en el art. 17, consiste en la transmisión al endosatario de la propiedad del pagaré y de todos los derechos resultantes del mismo. Dado el carácter de literalidad del pagaré, el endosatario adquiere los derechos incorporados al título con el alcance y la extensión que figuran en él, independientemente de las eventuales limitaciones o modificaciones que pudieran adolecer en poder del endosante. Así, en virtud del art. 20, el demandado por una acción cambiaria no podrá oponer al tenedor excepciones fundadas en sus relaciones personales con el beneficiario o con los tenedores anteriores, a no ser que el tenedor, al adquirir el pagaré, haya procedido a sabiendas en perjuicio del deudor.

b) En virtud del efecto legitimatorio , el tenedor del pagaré será considerado portador legítimo del mismo y podrá ejercitar los derechos incorporados al documento, siempre que lo haya adquirido de buena fe.

c) El efecto de garantía implica que todos los firmantes del documento (firmante y endosantes sucesivos), salvo cláusula en contrario, garantizarán el pago frente a los tenedores posteriores. De este modo, cada endoso robustece la seguridad del cobro, pues añade un nuevo implicado en el buen fin del título. Sin embargo, este efecto de garantía puede quedar limitado mediante el clausulado de la cesión, tal y como se analizará en el siguiente epígrafe.

Para que se produzcan estos efectos será necesario que el tenedor del pagaré justifique su derecho a través de una serie no interrumpida de endosos, aun cuando el último endoso esté en blanco. En el caso de que un endoso en blanco se continúe con otro endoso, el firmante de éste (o sea, el endosante) se entenderá que adquirió el pagaré por el endoso en blanco.

Clases de endoso

Se pueden construir diversas tipologías de endoso en función de los criterios que se tomen en consideración para establecer las categorías. Además de la diferencia ya mencionada entre endosos completos y endosos en blanco (art. 16 LCCh) y que hace referencia al modo en que se ha completado la formalidad literaria del endoso, se pueden emplear otros criterios de distinción que atienden a los distintos efectos que el endoso implique.

La primera gran distinción que se puede emplear es la que diferencia entre endosos plenos y endosos limitados; produciendo los primeros la transmisión de la propiedad del pagaré y de todos los derechos que de él resultan, así como los tres efectos antes mencionados: traslativo, legitimatorio y de garantía; mientras que los segundos sólo atribuyen una garantía o la facultad de actuar como mandatario. Estas limitaciones, dado que resultan restrictivas de la eficacia normal de endoso han de hacerse constar de forma expresa en el título, reputándose, de lo contrario, el endoso como pleno.

Al no producir plenamente los efectos del endoso, los endosos limitados implican que el endosante conserve la propiedad del pagaré y la titularidad de los derechos cambiarios. La LCCh contempla dos casos concretos de endosos limitados: el endoso de apoderamiento y el endoso en garantía. El endoso de apoderamiento , regulado en el art. 21 legitima al endosatario sólo para el cobro del pagaré como apoderado del endosante, de modo tal que no podrá volver a endosarlo más que para el mismo objeto, es decir, para su cobro. De este modo, el endosatario actuará no en derecho propio, sino en el de su endosante, no adquiriendo la propiedad del título y estando sometido, además, a las excepciones que el deudor pueda tener contra su endosante/mandante. Por ello, la jurisprudencia ha considerado que este tipo de endoso se asimila sustancialmente al mandato o comisión mercantil con representación (STS de 29 de noviembre de 2002). Tal circunstancia se hará constar en el documento mediante la inserción de las cláusulas «por poder», «valor al cobro», «para cobranza» o cualquier otra similar, puesta en la propia cláusula del endoso.

Por su parte, el endoso en garantía , regulado en el art. 22 LCCh, tiene como función que el titular pignore el pagaré en garantía de un crédito existente contra él. Para ello, se insertará en el documento las cláusulas «valor en prenda», «valor en garantía» u otra análoga. Este tipo de endoso limitado no produce tampoco la transmisión de la propiedad del título, pese a lo cual el endosatario no se verá afectado por las excepciones surgidas de las relaciones entre deudor y endosante, puesto que el acreedor pignoraticio, aunque sea con fines de garantía, ejerce derechos cambiarios en nombre propio y no por cuenta del endosante.

Por las cláusulas que se pueden insertar en el endoso se pueden considerar diversas clases de transmisiones que implican una modulación del funcionamiento ulterior del título. Así, se pueden considerar los endosos al portador y los endosos en blanco (arts. 15.III, 16 y 17 LCCh), que legitiman al sujeto que sea poseedor del título en el momento del vencimiento, pasando a funcionar el título como título al portador en su circulación. Del mismo modo, el endosante puede establecer una cláusula en su endoso por la que se prohíban ulteriores transmisiones (art. 18.II LCCh), si bien en este caso la prohibición no será tal, el título podrá seguir circulando, pero con la limitación de que tal endosante en concreto no responderá frente a las personas a quienes posteriormente se les endose el pagaré. Similar pero con mayores efectos es el «endoso sin mi responsabilidad» (art. 18.I LCCh), que implica que el endosante no garantiza el pago frente a los tenedores posteriores; con ello se elude el efecto de garantía inherente a los endosos plenos.

En virtud de la persona a la que se endose el pagaré, podrá tratarse de un endoso a terceros, a favor del firmante o de anteriores tenedores del pagaré (art. 14.III LCCh). A estos efectos hay que considerar un tipo de endoso singular, más que limitado, el «endoso de retorno», que se trataría de un endoso a una persona ya vinculada por la obligación contenida en el pagaré: aceptante, beneficiario endosante 33o cualquier endosante anterior. La doctrina estima, siguiendo el tenor del texto uniforme de Ginebra, que por efecto de un endoso de retorno se liberan las personas por cuyas manos circuló el pagaré en los trámites intermedios hasta volver a poder del endosatario de retorno, pero creemos que esta apreciación sólo vale cuando el valor del pagaré lo reclame el endosatario, anterior obligado, de modo tal que si posteriormente continúa circulando el título y el tenedor último sólo ha tenido el documento en el momento de su adquisición (y no ha sido previamente endosante), éste contará con la garantía de pago de parte del firmante y de todos los endosantes sucesivos del pagaré.

Finalmente, en función del momento en que se produzca el endoso, se podrá distinguir entre endosos anteriores al vencimiento, posteriores al vencimiento y posteriores al protesto por falta de pago o al vencimiento del plazo para levantarlo (art. 23 LCCh).

Otras formas de transmisión del pagaré: cesión ordinaria, transmisión ope legis, adquisición a non domino

Junto al endoso, el art. 24 LCCh prevé la llamada cesión ordinaria , como medio de transmisión del pagaré en el que se potencia el carácter obligacional del mismo sobre su carácter de título-valor. Ésta se deriva de un negocio de cesión ordinaria (de carácter normalmente oneroso) del crédito documentado en el pagaré, que permitirá al cesionario ejercer los derechos que ostentaba el cedente frente al deudor cedido. Como cesión, la transmisión se regirá por las disposiciones de los arts. 347 y 348 CCom, que regulan la cesión de créditos; aunque paradójica o, tal vez, inexplicablemente, el legislador incluya estos preceptos como constitutivos de un epígrafe rotulado «de la transferencia de créditos no endosables». Esta posibilidad de recurrir a la cesión del crédito no es frecuente pudiéndose hacer uso del endoso, que es una forma de transmisión más sencilla y con efectos más favorables para el tráfico del documento. No obstante, será posible tal cesión cuando, por cualquier circunstancia, no se pueda endosar el pagaré, por ejemplo, por llevar incorporada la cláusula «no a la orden».

Frente al endoso, la cesión conlleva los inconvenientes de que el firmante podrá oponer al cesionario las excepciones que tenía frente al cedente. Al mismo tiempo el cedente, salvo pacto expreso, no responde de la solvencia del crédito (bonitas nomini). El sistema de la cesión será igualmente el que se aplique a la transmisión del pagaré por otros medios distintos al endoso, como pueden ser los casos de sucesión hereditaria, fusión por absorción del tenedor, adquisición en ejecución judicial, etc. (art. 24.II LCCh).

Por otro lado, en caso de impago del pagaré por el firmante, la persona que paga el título en vía de regreso a su legítimo tenedor tiene derecho a que se le entregue el pagaré y con él poder accionar contra el obligado directo y/o su avalista. Esta situación puede afectar al beneficiario, a los endosantes sucesivos y a los avalistas de éstos (art. 77 LCCh). Al pagar la deuda reflejada en el documento, reciben su titularidad, quedando legitimadas para el ejercicio del derecho que contienen. A esta transmisión automática del título descorriendo la cadena de endosos y transitando entre obligados cambiarios se le denomina cesión ope legis .

Como título autónomo y en aras a la protección de la buena fe, el art. 19.II LCCh protege al tercero de buena fe que adquiera un pagaré por cualquier causa de un tenedor que, sin saberlo, no era su legítimo tenedor. Así se protege esta forma de adquisición a non domino , indicándose que cuando tras haber sido una persona desposeída del pagaré que tenía, por cualquier causa que fuere, el nuevo tenedor que justifique su derecho no estará obligado a devolver el título si lo adquirió de buena fe. Estará por tanto legitimado al ejercicio del derecho incorporado salvo que se haya promovido previamente el expediente de amortización del título.