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Concepto y caracteres

Con el término de créditos contra la masa (deudas de la masa en la terminología tradicional) se designan aquellos créditos que genera el propio procedimiento concursal o que la ley atribuye al concurso, que habrán de satisfacerse, con cargo a la masa, de modo inmediato o a su vencimiento y, en caso de liquidación, con preferencia (en prededucción) sobre los créditos concursales (arts. 84 y 154 LC). En principio, tienen esa consideración sólo los créditos nacidos durante el concurso, si bien el legislador la ha extendido, con la clara intención de dotarlos de la mayor preferencia posible, a los créditos por salarios por los últimos treinta días de trabajo efectivo anteriores a la declaración de concurso y en cuantía que no supere el doble del salario mínimo interprofesional (art. 84.2-1 LC), a los créditos derivados de los supuestos de rehabilitación de contratos de crédito, contratos de adquisición de bienes muebles o inmuebles a plazo o de enervación del desahucio en los contratos de arrendamientos urbanos (arts. 68, 69 y 70 en relación con el art. 84.2-7 LC); también, salvo mala fe, a los créditos por devolución de contraprestaciones recibidas por la contraparte del deudor derivados de la rescisión de actos que sean perjudiciales para la masa activa (art. 73.3 y 84.2-8 LC), y, en todo caso, a las obligaciones de restitución e indemnización derivadas de la resolución voluntaria o por incumplimiento del concursado en los contratos con obligaciones recíprocas (art. 84.2-6).

La LC define los créditos contra la masa por oposición a los créditos concursales, de modo que la masa pasiva del concurso estará formada por todos los créditos contra el deudor común que conforme a la normativa no tengan la consideración de créditos contra la masa (art. 84.1). Así, los créditos nacidos durante el procedimiento son contrapuestos a los créditos nacidos antes del procedimiento. Los acreedores de la masa se enfrentan a los acreedores del deudor, cuyos créditos ocasionan la declaración de concurso. De este modo y por regla general, cuando se trate de créditos derivados de contratos de tracto sucesivo o de negocios que conlleven una ejecución prolongada en el tiempo, generándose créditos de forma continuada, la clasificación de tales créditos como concursales o contra la masa dependerá de si el devengo es anterior a la declaración de concurso, en cuyo caso serán concursales, con la clasificación que corresponda (v. art. 89 LC) o posterior, en cuyo caso, serán contra la masa (v. SSTS 23 de febrero, 13 de junio, 1 de julio y 3 de octubre de 2011).

Como vimos, la declaración de concurso de un deudor implica la agrupación de todos sus acreedores en una masa pasiva o masa de acreedores (art. 49.1 LC), con la finalidad de hacer efectivo el principio de igualdad de trato o par condicio creditorum . Para ello, la Ley exige que los acreedores del deudor, comuniquen sus créditos en el concurso, sean reconocidos y clasificados como acreedores concursales y se sujeten al convenio (con sus quitas y/o esperas) o a la liquidación (cobrando por el orden establecido). Tales créditos habrán de sufrir además los efectos previstos por la ley, y, en particular, la prohibición de compensación, la suspensión del devengo de intereses, la suspensión del derecho de retención y la interrupción de la prescripción (arts. 58 a 60 LC), y, en caso de apertura de la liquidación, se producirá además su vencimiento anticipado cuando fueran créditos concursales aplazados y su conversión en dinero cuando consistan en otras prestaciones (art. 146 LC). Pues bien, la declaración de concurso origina nuevos créditos, en concepto de gastos que genera el procedimiento u obligaciones que surgen tras la apertura del concurso, y que deben satisfacerse con cargo a la masa activa, pero sin formar parte de la masa pasiva y sin sufrir los efectos reservados a los créditos concursales y que, por razones obvias, habrán de ser satisfechos antes que los acreedores concursales. Por su propia naturaleza de créditos no sujetos al concurso ( extraconcursales ) los créditos contra la masa se satisfacen con prioridad, no sufren los efectos que genera el procedimiento sobre los créditos concursales, no están sujetos a comunicación, reconocimiento y clasificación, y no se someten al convenio o a la liquidación. Por tanto, habrán de satisfacerse a sus respectivos vencimientos, es decir, conforme a las reglas comunes y no de acuerdo a las reglas concursales. De hecho, la administración concursal deberá elaborar una relación separada , donde se detallarán y 135cuantificarán los créditos contra la masa devengados y pendientes de pago, con indicación de los vencimientos (art. 94.4 LC); relación que tendrá un carácter meramente informativo y que deberá actualizar una vez resueltas las impugnaciones al inventario y a la lista de acreedores (art. 96.5 LC).

No obstante esa extraconcursalidad, se establecen algunas limitaciones dirigidas a integrar a los titulares de créditos contra la masa en el concurso. Así, las acciones relativas a la calificación o al pago de los créditos contra la masa se ejercerán ante el juez del concurso por los trámites del incidente concursal (v. STS de 17 de marzo de 2014), sin que puedan iniciarse ejecuciones judiciales o administrativas para hacerlos efectivos hasta que se apruebe el convenio o se abra la liquidación, o bien hasta que transcurra un año desde la declaración de concurso sin que se hubiese producido ninguna de estas circunstancias (aprobación del convenio o apertura de la liquidación). En cualquier caso, la paralización de ejecuciones no impedirá que los créditos contra la masa continúen devengando intereses, recargos y demás obligaciones vinculadas a la falta de pago del crédito a su vencimiento (art. 84.4 LC: v., sobre la calificación como créditos contra la masa de los intereses y recargos devengados por los créditos contra la masa, SSTS de 20 de noviembre de 2012, 19 de marzo, 9, 10 y 11 de abril, 9, 14 y 23 de mayo, 4, 11 y 26 de junio, 22 de julio, 4 de octubre y 4 de diciembre de 2013, y 3 de junio de 2014).

Tipología de los créditos contra la masa

La delimitación legal de los créditos contra la masa, ciertamente detallada (art. 84.2 LC), no constituye una lista cerrada, sino que tiene un carácter ejemplificativo y no exhaustivo (art. 84.2 LC). Dicha enumeración parte de la tradicional distinción entre gastos de la masa y obligaciones de la masa. Entre los gastos de la masa se incluyen tanto los gastos de justicia como los gastos de administración. Se consideran gastos de justicia imputables a la masa no sólo los indispensables para el desarrollo del procedimiento (gastos de la solicitud, de la declaración, de publicidad, de reconocimiento de créditos, de celebración de la junta de acreedores, etc.), sino también los derivados de incidentes, e incluso los de costas y gastos ocasionados por la asistencia y representación del deudor, de la administración concursal o de los acreedores en los juicios que, en interés de la masa, inicien o continúen de acuerdo con la propia Ley Concursal (arts. 84.2-2 y 3: v. SSTS de 11 de febrero de 2013 y 21 de julio de 2014). Entre los gastos de administración , destaca la retribución de la administración concursal (art. 34 LC).

Las fuentes de las obligaciones de la masa son las mismas que las de las obligaciones en general, es decir, básicamente, el contrato, la ley y la responsabilidad civil. Constituyen obligaciones contractuales de la masa todas aquellas derivadas de los nuevos contratos que se concluyan durante el concurso (v. art. 84.2-5 LC) y de aquellos contratos con obligaciones recíprocas que el concursado hubiera realizado con anterioridad a la declaración de concurso y que continúen en vigor tras la declaración de concurso, así como las derivadas de las consecuencias restitutorias e indemnizatorias en caso de resolución voluntaria o por incumplimiento del concursado de tales contratos (art. 84.2-6 en relación con los arts. 61 y 62 LC; v. STS de 19 de diciembre de 2011). También constituyen obligaciones contractuales de la masa las derivadas del rescate de los bienes afectos a créditos con privilegio especial o de la rehabilitación de contratos de crédito y de adquisición de bienes con precio aplazado, o de los supuestos de enervación del desahucio en los arrendamientos urbanos (art. 84.2-7 en relación con los arts. 68, 69 y 70 LC), y las que correspondan al concursado en caso de rescisión concursal (art. 84.2-8 en relación con el art. 73 LC). Por último, habrá que incluir en esta categoría el cincuenta por ciento de los créditos que supongan nuevos ingresos de tesorería y hayan sido concedidos en el marco de un acuerdo de refinanciación (art. 84.2-11 en relación con el art. 71.bis y la DA 4a LC) y, en caso de liquidación, los créditos concedidos al concursado en el marco de un convenio (art. 84.2-11 en relación con el art. 100.5 LC), siempre y cuando tales créditos no procedan del propio deudor o de personas especialmente relacionadas a través de una operación de aumento de capital, préstamos o actos con análoga finalidad (art. 84.2-11 en relación con el art. 93 LC).

No obstante, esta regulación legal de los nuevos ingresos de tesorería no será de aplicación durante los dos años siguientes a la entrada en vigor del Real Decreto-ley 4/2014, de 7 de marzo, por el que se adoptan medidas urgentes en materia de refinanciación y reestructuración de deuda empresarial (DA 2a Real Decreto-ley). Durante ese periodo transitorio de dos años, el Real Decreto-ley prevé un régimen especial que atribuye la consideración de créditos contra la masa por todo su importe a los créditos que supongan nuevos ingresos de tesorería y hayan sido concedidos en el marco de un acuerdo de refinanciación suscrito a partir de la entrada en vigor del Real Decreto-ley (9 de marzo de 2014), teniendo en cuenta que en ningún caso tendrán la consideración de créditos contra la masa los ingresos de tesorería realizados a través de una operación de aumento de capital. Además, durante el periodo transitorio, la calificación de crédito contra la masa se aplicará también a los créditos concedidos en tales acuerdos de refinanciación por el propio deudor o por personas especialmente relacionadas. Si bien, en todo caso, los intereses devengados por esos nuevos ingresos de tesorería comprendidos en el periodo transitorio de dos años, que conforme a las reglas generales deberían calificarse como créditos contra la masa, tendrán la consideración de subordinados. El régimen especial decae transcurridos dos años a contar desde la fecha de concesión del crédito, pasando a aplicarse entonces el régimen general del art. 84.11 LC.

Como obligación legal de la masa destaca, en su caso, la de prestación de alimentos al concursado persona natural, así como a aquellas personas respecto de las que tenga deber de alimentos el propio concursado (art. 84.2-4 LC). Constituyen también obligaciones de la masa las que resulten de responsabilidad extracontractual del concursado con posterioridad a la declaración del concurso de acreedores y hasta su conclusión (art. 84.2-10 LC).

Pago de los créditos contra la masa

Ya se ha puesto de manifiesto que los créditos contra la masa gozan de prioridad respecto de los créditos concursales, lo que se justifica en base a su naturaleza. Conforme a la normativa, la administración concursal deberá atender el pago de los créditos contra la masa de forma inmediata - especialmente en el caso de créditos por salarios por los últimos treinta días de trabajo efectivo anteriores a la declaración de concurso y en cuantía que no supere el doble del salario mínimo interprofesional, que están ya vencidos cuando el concurso se declara- o a sus respectivos vencimientos. La regla del vencimiento se aplicará cualquiera que sea la naturaleza del crédito y en cualquier estado del concurso.

Con carácter general, la administración concursal deberá satisfacer los créditos contra la masa de forma ordinaria, inmediatamente si carecen de plazo (art. 1113 CC) o en el plazo legal o contractualmente establecido (art. 62 CCom), por tanto al margen del concurso o de manera extraconcursal. Puesto que no se ven afectados por las reglas concursales, tales créditos podrán compensarse y devengarán los correspondientes recargos e intereses en caso de impago. No obstante, la administración concursal podrá alterar esta regla -y pagar antes créditos de vencimiento posterior- cuando lo considere conveniente para el interés del concurso y siempre que presuma que la masa activa resultará suficiente para la satisfacción de todos los créditos contra la masa (v. STS de 22 de febrero de 2012). Sin embargo, esta alteración de la regla del pago al vencimiento no podrá afectar a los créditos de los trabajadores, a los créditos alimenticios, ni a los créditos tributarios y de la Seguridad Social (art. 84.3 LC), lo que limita mucho la autonomía de la administración concursal y la utilidad misma de la posibilidad de alteración de la regla legal de pago al vencimiento.

Si el concurso concluyera por resultar la masa activa insuficiente para satisfacer todos los créditos contra la masa, la regla de pago inmediato o al vencimiento se sustituye por la del pago conforme a una específica graduación (art. 176 bis.2 LC) (v. SSTS de 22 de febrero de 2012 y 11 de junio de 2015).

La administración concursal, tan pronto como constate la insuficiencia de la masa, habrá de atender al pago de los créditos contra la masa pendientes, hasta donde sea posible, y después de atender, en su 137caso, a los gastos necesarios para la conversión en dinero de los bienes que integrasen la masa activa, por el orden expresamente establecido y, en su caso a prorrata dentro del número correspondiente.

Ese orden es el siguiente:

  1. Los créditos salariales de los últimos treinta días de trabajo efectivo y en cuantía que no supere el doble del salario mínimo interprofesional.
  2. Los créditos por salarios e indemnizaciones en la cuantía que resulte de multiplicar el triple del salario mínimo interprofesional por el número de días de salario pendientes de pago.
  3. Los créditos por alimentos del art. 145.2, en cuantía que no supere el salario mínimo interprofesional.
  4. Los créditos por costas y gastos judiciales del concurso.
  5. Los demás créditos contra la masa.

Si se aprueba un convenio, los créditos contra la masa no se verán afectados por él (art. 134 LC). Tales créditos, en base a su extraconcursalidad, disfrutan de los medios de tutela concedidos por el ordenamiento jurídico, de modo que los titulares podrán acudir a la ejecución forzosa del crédito para hacerlo efectivo una vez aprobado el convenio (art. 84.4 LC). Ahora bien, esto no será aplicable a los créditos que se concedan al concursado para financiar el plan de viabilidad necesario para atender el cumplimiento del convenio, los cuales se satisfarán en los términos fijados en el convenio (art. 100.5-II LC).

En caso de liquidación, antes de proceder a la distribución entre los acreedores concursales han de separarse las cantidades necesarias para satisfacer los créditos contra la masa que aún se encontrasen pendientes de pago, lo que constituye la denominada prededucción (art. 154-I LC), si bien esta prioridad cede frente a los acreedores con privilegio especial, ya que esas deducciones para atender el pago de los créditos contra la masa se harán en todo caso con cargo a los bienes y derechos no afectos al pago de créditos con privilegio especial (art. 154-II LC) (v. SSTCJ de 11 de noviembre y 9 de diciembre de 2014; y STS de 12 de diciembre de 2014).